¿Por qué Chrome consume tanta RAM?

El navegador web de Google no es que haya destacado en los últimos tiempos por su «ligereza», pero los datos parecían apuntar a algún tipo de problema.

Empezamos a comparar ese consumo de memoria con el de otras páginas web, y aunque en algunos casos nuestros blogs sí consumen bastante, podría decirse que están en línea con otros sitios web del mercado. No es que sea demasiado consuelo -de hecho, es un toque de atención para mejorar en este apartado, pero en cierto modo Chrome es tan glotón de memoria… bueno, básicamente porque puede.

La memoria, todo un caramelo para Google Chrome
El problema de Chrome es su propia concepción y filosofía, en la cual cada extensión y cada pestaña son tareas o procesos separados e independientes. Eso permite a este navegador proteger mejor al usuario de posibles cuelgues en una de las pestañas abiertas o en caso de que algún plugin nos juegue una mala pasada: eso no afectará al resto del navegador, porque como hemos dicho el resto de pestañas y ventanas del navegador serán ajenas a los efectos de lo que pueda ocurrir en otras.
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Eso también implica que en todas las pestañas hay un uso duplicado de algunas de esas tareas (por ejemplo, los plugins y extensiones que permiten bloquear publicidad (¡no!) o compartir esa página en redes sociales), algo de lo que ya hablaban los desarrolladores de Google Chrome hace 7 años. Y no ayuda precisamente que la web sea ahora más interactiva, potente y completa que nunca.

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Hay otros factores que inciden en ese consumo de memoria: la característica de renderizado previo de Chrome también es devoradora de megas de RAM, pero lo es por una buena causa: hace que la carga de las páginas se acelere. Algunos plugins no son además demasiado eficientes en la gestión de memoria y no la liberan cuando terminan de usarla, lo que también impacta en este consumo mejor.

Memoria libre es memoria inútil
Y sin embargo, en Lifehacker lo explican muy bien: la RAM libre es RAM inútil. Si la tenemos, es para usarla. Es evidente que tener la RAM continuamente utilizada al completo no es precisamente un buen síntoma de que nuestro sistema esté funcionando con la máxima eficiencia, y de hecho eso hace que tengamos que utilizar memoria virtual utilizando parte de la capacidad del disco duro para simular que éste es un módulo auxiliar de memoria. Esa práctica, habitual en sistemas Linux durante muchos años, se ha ido convirtiendo en algo menos importante -aunque no inútil- ahora que nuestros sistemas incorporan mucha más memoria RAM de serie que en el pasado.
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Teniendo en cuenta todos estos factores, echar un vistazo al gestor de tareas de Google Chrome (Shift+Esc en Windows, por ejemplo) no debe ser causa de sustos y sorpresas desagradables. Podremos comprobar cómo el consumo de muchas pestañas es aparentemente alto, pero lo normal es que nuestro sistema pueda lidiar con estos escenarios.

Si notamos que nuestras sesiones de navegación se vuelven poco llevaderas, siempre podemos probar con navegadores más livianos -en Firefox están haciendo un buen trabajo al respecto, y Spartan/Windows Edge promete también en este apartado-, pero también podremos comprar más memoria RAM o, simplemente, cerrar tareas (pestañas, extensiones) que en el gestor veamos que están consumiendo mucha memoria. Otra posible opción: utilizar extensiones como The Great Suspender, que se encarga precisamente de gestionar mejor la memoria que algunas extensiones no liberan, liberándola ella si esa tarea ha estado inactiva durante cierto periodo de tiempo.

Sea como fuere, que Chrome sea tan glotón no debería preocuparos demasiado. No a menos que ese consumo afecte al resto de vuestras sesiones de trabajo u ocio con el ordenador, claro. En esos casos, podéis seguir alguno de los consejos anteriores para ver si el problema se resuelve. Pero insistimos: la memoria está ahí para aprovecharla. Dadle caña a vuestra RAM.

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